|
|
|
Los cuentos de Bolívar y María Eugenia XLV:
La hermana del Sueño Advertencia:
no recomendable para personas muy sensibles al llanto ...
(Completar con el nombre, en tinta indeleble) te estoy guiando por un rumbo del
cual sabes solo una partecita del destino, que desconoces que te está
esperando. Yo
sé que sufres insondablemente pero inexorablemente vamos para allá. Lamento
que te traiga tanto mal contigo pero piensa que vamos rumbo a un destino
especial. Y te acompaño en la recta final, tu alrededor tiene un nudo en la
garganta porque así el Hermano Dolor lo hace... hace que tu alrededor sienta el
sufrimiento a sabiendas de que en un tiempo dirás Adios pero para siempre. Yo
te acompaño por un sendero de ripios, donde cada día, cada hora, cada minuto
es un agujita nueva que mi Hermano Dolor se va entrañando contigo... gritas
desesperado como un niño porque sabes que no lo puedes esquivar, piensas que te
guío rumbo al soplete pero el lugar es... bueno, no puedo decírtelo tan de
golpe. Solo me abocaré a decirte que a pesar de tus gritos desesperados a mí
no me queda más remedio que continuar avanzando contigo rumbo al nuevo destino. Hoy
te has despertado en la noche con un dolor terrible, durante quince minutos has
llorado desesperado porque yo soy la responsable de no dejarte pasar un minuto
en paz... perdoname ... (Volver a completar con el nombre) que sea tan impiadosa
pero así me hicieron, mi misión es guiarte por el sendero de los ripios donde
sufres a mares. Pero mira a tu costado ahora que mi Hermano Consuelo te dio un
poco de respiro: da una vuelta hacia atrás y verás lo que has escrito con tu
puño, verás a todos juntos en una postal que no todos caben, justo recuerdas
lo mejor y todas aquellas diversiones que te hicieron feliz hasta que sientes
ganas de descansar y mi Hermano Sueño se ocupará de darte un momento de paz.
Ignoras a esta altura en qué parte del día estas. Tu
alrededor está a la cabecera de tu cama y ellos tratan de levantarte el ánimo.
Y justo has disfrutado de aquel momento de risas. Y
así danzas... así como danzas caminas despacito. Pero has vuelto a caer: el
dolor que vino esta vez casi te deja en ascuas. Tu corazón estuvo a punto de
estallar pero resistió en aquel hospital al cual te asistieron. Tu dolor se
convirtió en alegría y llanto de amor cuando supiste que en la pieza contigua
una vida abría sus ojos al mundo. Y
has vuelto otra vez a aquella cama de hace tantos años, a la casa que amasaste
con trabajo, diste una vuelta por el lugar donde dejaste marcada una trayectoria
a fuego, ves tus papeles y piensas que alguno de tu alrededor vendrá a tocar
tus papeles para hacer perdurar tu legado. Esa
noche y los sucesivos días estuviste bien, porque nosotros anduvimos un poquito
lejos. Pero no iba a durar mucho, porque saliste a dar una vuelta y en una
esquina caíste redondo, cuando te levantaron estabas inconsciente. Despertaste
en el hospital, donde los médicos tratan de consolar tu dolor. Y
otra vez has vuelto a tu casa. Fuiste deshojando el almanaque, aunque no
supieras en qué día estabas, justo se te hizo un nudo en la garganta porque un
mal recuerdo de altercados horrorosos que no has alcanzado a subsanar quisieras
dar explicación... quieres ya tener paz con todos. Y
yo sigo... hace tiempo sabe que yo soy la Hermana Enfermedad la que está
carcomiendo a ... (Completar con el nombre). Hoy
pasó... te tomé de la mano para ir rumbo a la estación. Todos te acompañaron
a tu viaje, todos iban acompañados del Hermano Dolor que los acongojaba
permanentemente. Fue duro. Fue duro el trayecto hasta aquella estación donde
estaba esperando el tren. Finalmente
llegamos al tren ... (Completar con el nombre). Todos están en aquella estación
donde todos se confunden en recuerdos, llanto y mucho pésame. Ya no hubo más
tiempo de besos y abrazos, ya no hubo más tiempo de palabras y frases, ya no
hubo más tiempo de nada. Nada de nada porque desde Estación Sueño las
campanas de salida del tren están sonando. Y
lo dejo allí: te dejo porque mi misión ya la cumplí, ya ahora estarás en paz
y rodarás todos los lugares en un abrir y cerrar de ojos. ...
(Completar con el nombre) te resistes a subir al tren pero te han obligado. La
campana de salida hace rato que suena y ahora sí se puso en marcha el tren.
Miras por la ventanilla como Estación Sueño queda atrás y todos tus seres
queridos te miran alejarte con profunda tristeza. Una
locomotora con varios vagones está en marcha: solamente quienes están a cargo
del tren saben cuál es el destino que se lleva. Y todos están bien, veo por la
ventanilla los paisajes que se van sucediendo al paso pesado de una GT insonora,
cuya bocina sabe del poco uso porque ignora los paso a niveles y eso me da
felicidad porque corro sin tener noción del tiempo y del espacio. No sé si
estoy subiendo pero de repente el tren llegó a destino. Arribamos a Estación
Cielo donde cada uno de los viajeros salimos sin rumbo fijo. Yo quise dar una
vueltita por allá para ver cómo iban las cosas. Pero Gabriel me retó con la
frase “Mira que acá no es allá... Mira que aquí dejaste una historia
marcada a fuego pero si es tu deseo ir a ver cómo va allá te lo concederé”.
Gabriel me llevó en un semirrápido a dar una vueltita para ver cómo iban las
cosas. Después que ví que en mi familia hubo un tremendo disgusto después que
yo, le pedí urgente a Gabriel regresar a Estación Cielo y regresamos al lugar
de dónde salimos. Eso
sí, yo recién ahora empiezo a entender mi posición: estoy en el más allá.
¿Cómo es? La imaginación humana no puede imaginarlo, eso se siente.
Después
de ver sufrir todo un mundo el tiempo pasa y el dolor empieza a desaparecer para
volverse en recuerdos. No es necesario vestir luto porque hasta los colores se
juntan para la identificación. El
día que ... (Completar con el nombre) estaba internado en el hospital, nació
su nieto y hoy tengo en la cabecera de su cunita una foto de su abuelo porque a
él encomiendo su cuidado físico... ya que no conoces al abuelo por lo menos él
te cuida pero esta vez vos ... (Completar con un nombre) estás en las mismas
condiciones que el abuelo. Y otra vez comenzó la rueda pero por fortuna,
Gabriel le concedió el pedido de ... (Completar con el nombre) de que ...
(Completar con un nombre) siga el trascurso de la vida.
Autor: Valeria Benitez
|