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Los cuentos de Bolívar y María Eugenia
XXIV: La esencia de ser de 9059 A
pesar de que me la paso yirando siento una certera soledad pasajera. Los
ferroviarios que danzan conmigo son algo mero, de compañía 0. No sé ni me
sale decirles a mis compañeras y colegas que quiero una persona que me sea una
grata compañía en todo los momentos. Yo sé que hay una persona que me adoptó
como usuario, no la conozco, nunca la he visto. Muero de ganas pero estoy harta
de preguntarle al día por qué y por qué estoy desterrada en Spurr ¡Maldita
sea! O amo, o muero... Pero
volví. Volví. Siempre tengo presente el sueño de conocer a mi Mecánico, mi
encarnación. Nunca dije nada. Pero en Escalada se registró una llamada de
Doris que me pidió que la auxiliara. En ese lapso que duró la llamada pude
largar mi planteo y Doris me lo contestó clarito “Pasarás por un punto y verás
alguien esperando tu paso, yo comparto demasiados momentos durante el año, el
punto no es la estación, es a la vera de la vía”. Yo me quedé con el
planteo, porque su respuesta no la entendí. Entonces le pregunté a Lanús que
me descifrara la respuesta y me dijo “Mira, Doris se refiere a una chica
llamada Valeria Vilcanota, ella para en una quinta a metros de la estación, salúdala
que allí va a estar” y Bahía me agregó “Pues mira Mecánico, yo a ella la
ví solo una vez y la ví en Plaza”. “Pero yo compartí un viaje más otro
viaje accidentado y otra vez que la ví estaba en Adrogué muy bien acompañada...
ella me miró y ambas nos acordamos de esa vez pero en su cara adiviné que
estamos en deuda, mejor dicho, ellos están en deuda” continuó largando Lanús.
Yo trataba de digerir pero bueno, si todo fue poco, se sumó Elisabetta “Vale
Vicanota es una muchachita muy simpática que así esté a 5 kilómetros va a
correr para verte, ya compartió momentos con A601 y bueno... digamos que Doris
comparte la mayor parte de año con ella y que cada tanto le da dolores de
cabeza”. Les pedí una foto de ella y Lanús me dijo que las fotos eran
viejas, había pasado por una peluquería a retocarse el cabello crespo y
voladizo al son del viento. En
el tiempo de preparación del material tuve tiempo de sobra para tratar de
organizar cómo podía llegar a ella. Perdón, no estoy enamorada como Romina lo
está de un personaje llamado Manuel, yo busco otra cosa y puedo asegurar que
encontrarla me va a requerir del uso de una lupa. Bragado pasó por delante mío
y me dijo lo siguiente “Mecánico, a tu encarnación Karpik he sabido verla en
el decrépito andén 7 en Once con alguna persona. De luego que cuando te vea
sentirá lástima por el indeseado trato que nos brindan, sus dedos de mujer son
gruesos cuyas fuerzas superan por lejos a mujeres corrientes. Me hice el planteo
de una muchachita fina pero tiene certeros rasgos como María del campo. La última
vez que la ví fue un 25 de mayo bajo una lluvia de noche refugiada en unos
vagones en Caballito. Hace mucho que no sé de ella pero Pico me dijo que la vió
un día en Plaza danzando en un eléctrico rumbo a Ezeiza”. Quise saber cómo
la podía identificar y me dijo “Identificar... Mmmm... es una muchachita como
todas, pero es diferente” fue la respuesta que me dió y siguió viaje. Esa
mañana me adentré en la destartalada vía que conduce a Bolívar. Tenía la
impresión de que más que a ser bombero salvador podía convertir mi viaje en
un turismo aventura. Atado con alambres, claro. Pero como tenía que tomarme el
tiempo del mundo, no me quedó más remedio que aceptarlo y poner agallas mías
para no dar un tumba carnero yo también y ahí sí que vamos de racha... tuve
la sensación de hacer subidas y bajadas, que los yuyos eran una alfombra rasa
en la parte inferior del cebrado y que en los polvaredales de los pasos a nivel
me desaparecía en medio de una nube de arena. Así pasé por un Amazonas llmado
Arévalo. Aterricé en otras más de poca importancia para mí hasta que llegué
a 25 de Mayo. Allí Doris me dejó una carta diciéndome lo siguiente: “Mecánico: 50
kilómetros cuesta arriba hay un pueblo desecho, allí para tu encarnación.
Seguro que sabes el nombre, ella aún no sabe. Tu
encarnación completó el viaje y fue la número 86 Doris
– 7902” Me
guardé la carta como ayuda para ver. Luego salí en medio de un paisaje soleado
y frío, al son del viento se disuadía el sonido de mi bocina. Muchos dormían
la siesta, los niñitos estaban en clase y yo danzaba rumbo a Huetel por lo que
alcancé a entender a Doris. Llegué
a un cierto punto. Estuve parada y al salir ví a una muchachita tal como me
dijeran allá, verla fue un sueño hecho realidad, estaba lejos pero le regalé
el saludo con mi bocina... en ese momento sentí que esa partecita estaba
completa, que mi venida fue para bien. Le conté a Doris de lo que ví y
mientras los bomberos de auxilio ferroviario iban y venían tratando de
acondicionar el ambiente, Doris y yo aprovechamos para charlar. Ella tan luego
me dijo “No sabes... Vale surgió de la oscuridad de una estación fantasma de
la cual salí como cohete rumbo a la que sigue. Mientras me alejaba pude dar
vuelta mi vista para no saber si ella se había perdido en el medio de la
oscuridad y del frío de una noche estrellada... al estilo árabe”. Me
hice un par de viajes. Los días que dancé por el lugar allí estaba mi
encarnación. Cuando llegué a 25 de Mayo mi encarnación me había enviado un
mensaje, no lo podía creer, fue lo que me escribió: “Estimada
Mecánico: Soy
tu encarnación, es la primera vez que nos vemos y fue algo grandioso. Sé que
sos el bombero del tren y los comentarios, bueno, ya sé que nos hemos
convertido en la top de la semana y te puedo asegurar que esta se viene pesada,
solo basta ver qué sucede los próximos días. Saludos
MK.-” Le
respondí su mensaje así se lo tiro en una botella y ella me lo responde y me
lo tira en la misma botella, le puse: “MK: Lo
de top es cortísimo, nos faltaría ser Beldents. Pesada es poco, porque dentro
de un cacho a la vía le va a pasar un terremoto por encima, como que el takraff
no lo es, menos mal que es nuestro, peor sería tenerlo que buscar en otros
pagos... Gracias por estar ahí Vale! Saludos
9059”
Ay,
huy. Estoy helada, no sé si mis motores querrán arrancar. Juro que hace un frío
del demonio, me estoy muriendo, no puedo más acá a la intemperie. Solo
quisiera que Fer Escalada venga a ponerme en actividad y proseguir este capítulo.
Y
empecé mi viaje rumbo al lugar de los hechos. Mi encarnación me esperó, solo
que también estaba muerta de frío, pero fui tan desconsiderada que ni siquiera
le toqué la bocina porque se me había helado. Doris me pregunta cuando iba a
salir de allí y le dije que faltaba poquito, le hice saber de las sospechas de
mi encarnación. Ella me dijo “Si Vale Vilcanota estuviera cerca, de seguro se
daría una vueltita por acá pero como estamos tan lejos... pues bien, te
aseguro que el frío es fatal”. “No te preocupes Doris, yo hace rato que no
recibo notis de Maribel 8456” le dije. Doris me dice “¿Qué tiene que ver
Maribel con ésto? Maribel bien gracias por Junín, yo estoy enclavada en este
podrido corredor, me tiene harta, siempre le rompo las guindas a Elisabetta 7928
de cuándo va a volver y ella me dice que busque algún monedero generoso que la
saque de Maldonado”. “Vale Vilcanota ya había puesto en ella averiguación
de antecedentes, en fin... será que a este corredor no lo quieren las otras que
estás clavada por suerte día y noche” le digo. Pero Doris me retruca “¿Entiendes
qué es estar podrida de rodar este ramal? Para cuando alguna de ustedes, las GT
se meten, yo ya he danzado, yirado, bailado... pin, pam, pun”. Me quedo mirándola
y en cierta medida tiene razón. Entiendo que esté harta de andar por este
ramal. Y
me fuí para venir con el auxilio. Doris cuando lo vió me dijo “Me levantarán
del forro mío para meterme en la vía, si no es por eso, creo que acá me
quedo... bien, avianchi”. Yo le digo “Mira Doris, todo sea por volver a
rodar los rieles” y ahí se cortaron las conversaciones. Mientras tanto, Vale
Vilcanota, mi encarnación Karpik, me había hecho saber que vino un terremoto y
es lógico. El viernes logré rescatar a Doris. Al pasar por delante tuyo, Doris recordó verte perder en el frío de la oscuridad... camino a Plaza. Pero nos vimos al día siguiente pero no más, rodé de noche y te llamé para que me escucharas, no quería sacarte de la cama calentita... Karpik... encarnación mía, espero volver a verte. Autor: Valeria Benitez
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