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Café ferroviario III: Tragedia Metropolitana Lomas
de Zamora se puso canchera desde que aterrizó por La Plata y Vía Circuito:
desde el tipo de gente hasta el vocabulario. Pero a esta altura de las
circunstancias no se hace mala sangre, se la toma con humor “Lo mejor es vivir
en una nube de pedos, para no hacerse mala sangre” –le dijo en alguna
oportunidad Peperina a Lomas, luego de las primeras impresiones. Madariaga
la vió pasar no hace tantos días, pero le murmuró a Altamirano por lo bajo
“¿Acá vino a parar?”. “Y
sí, cosas que ellos mismos entienden” – le responde Altamirano. “¿Y
Montoto?” – pregunta Madariaga. “Se
borró del mapa hace tiempo y espacio” – dice Sevigné. “Oíme
Madariaga: ¿donde cuerno andas vos que siempre llegas tarde a las noticias?”
– pregunta Junín. “¡Obviamente
que no tomando sol!” – le responde Madariaga a Junín como diciéndole “A
mí no me vas a pasar por encima”. En
esa pasa Lomas y las saluda. “Oígan,
Lomas las saludó y ustedes ni pelota” – se ufana Cuenca. “Pero
si nos saluda cien mil veces al día” – dice Altamirano. “Che,
la verdad que encuentro muy feas las nuevas ventanillas que puso Metropolitano
en su reemplazo de las anteriores” – comenta Pico. “Oigan:
Iglesias ¿sigue preso o salió?” –pregunta Melisa. “No
sé, no tengo ni idea” –responde Dalceggio- “Solo sé que hace un tiempito
estoy acá descajetada”. “¡Ja
ja!” - se ríe Carolina. “Karito,
entiéndase descajetada como que hace un tiempo largo que la tendrían que haber
arreglado” –le aclara Cuenca
“Ya
sé, tengo compañeras mías en el mismo estado que tú” – dice a modo de
consuelo Carolina. “Volviendo...
Montoto se borró del mapa de Metropolitano, ¿qué hace ahora?” – pregunta
Madariaga. “Meh...
Montoto se borró del mapa pero hasta ahí nomás” – le responde Pico. “¿¡No!?
¡Diganme que me están haciéndo una broma!” – dice un poco alterada
Melisa. “Meli,
no es broma, es en serio –dice Sevigne- Montoto sigue dando vueltas”. “Seamos
gráficas: Montoto garpa” – dijo sin anestesia Dalceggio. “Ah
bueno... vamos por buen camino” – dice Melisa.
“¿Y
Fernandito?” –pregunta Madariaga. “Eeeeehhhh....
Mmmmm... Fernandito ¿no? Bien gracias” –responde Cuenca. “Oigan:
¿no se dieron cuenta de que en el ambiente férreo tenemos un zoo?” –dice
Dalceggio. “Nosotras
ya somos un zoo” –dice Sierra de la Ventana luego de haber oído la frase
anterior. “¿Cómo
eso de Zoo?” –pregunta Carolina. “Lo
de zoo es porque aquí somos un parque motorizado diezmado” –responde
Altamirano. “Yo
pensé que lo de zoo iba dirigido a los de dos patas” –aclara Carolina. “Bue,
de eso tenemos para tirar manteca al techo” –dice Sierra de la Ventana. “Pero
expliquen eso de zoo” –pide Melisa. “Bueno
Melulu, empecemos por el Zoo Motorizado” –dice Cuenca. “¿Por
cuál empresa empezamos?” –pregunta Sevigne. “La
nuestra, tenemos para que tengamos, guardemos y archivemos” –dice Pico. “Bueno,
quien quiera ver una lista de todas las que damos vueltas por aquí, la mitad más
uno están tiradas hechas chatarra por ahí, vienen los chicos de lo ajeno y
chau locomotora ¿vieron?” – describe Dalceggio. “Pero
los chicos de lo ajeno se llevan las piezas y o las venden o vaya uno a saber qué
hacen con ellas, luego al tiempo encontramos la cáscara que la recubre por
fuera” –agrega Sevigne. “Ah,
diferencia: acá no nos enteramos quienes son los ladrones, con Yoly supimos
quien fue el pulpo que vino por ella” –agrega Pico. “Pasemos
a Metropolitano. Me dijo un pajarito que llegaron las U10 o algo por el
estilo” – dice Cuenca. “Ni
digan que clase de porquería es eso” – dice Madariaga. “Cuenca,
lo de las U10 lo dijo Peperina, solo espero que nos chiflen lo del engendro
mutante” –dice Sierra de la Ventana. Pasó
Lomas y nuevamente las saludó. Pero ellas no le dieron ni cinco de pelota. “Ésta
Lomas por cada vez que pasa por delante de este mugroso galpón nos saluda,
pueda ser que algún día no le suene más la bocina” – se enoja Junín. “¡Junín!
¡Sos la mar de las insoportables! ¡A tí no hay uno que te venga bien!” –
le contesta enojada Sevigne. “¡Mirá
vieja –se altera Sierra de la Ventana- lárgate de acá porque en cada café
que estás tú, siempre agredes a los demás, déjate de romper las bolas!”. A
Junín no le quedó otra que salir cantando por lo bajito “Adios muchachos”.
“Bueno,
ya la echamos a Junín, nos sacamos un clavo de encima. Ahora sí podemos seguir
nuestro café” –dice calmada Sevigne. En
eso justo llega Lomas. “¿Qué
pasó con Junín que está afuera cantando “Adios muchachos”?” –pregunta
Lomas. “Ay
Lomas, pasa que Junín no hay una vez que no diga de las suyas. No sé cómo
hizo para no decir de las suyas a Melulu y a Karito” –le responde Dalceggio.
“Bueno,
ahora sí, volvamos a lo que estábamos” –sugiere Carolina. “Pero...
¿en qué estábamos?” –dice perdida Melisa. “En
el zoo motorizado” –trata de recordar Pico. “Lo
último que comentábamos era lo de las U10” –dice Altamirano. “Hablando
de las U10, les puedo asegurar que su formato es asqueroso, lo sé porque las ví
a varios metros de distancia” –dice Lomas. “Las
U10 se parecen más a locomotoras yankis” –dice Carolina. “¿¡Yanquis!?”
–dice Sierra de la Ventana. “Sí,
dije eso” –le responde Carolina. “Carajo,
yo las ví, que son bastante feas, es cierto, pero no de yankis, eso está lejos
de ser” –dice Altamirano. “Aclárese:
la parte del capot corto” –agrega Pico. “Con
eso ya está todo dicho” –termina de decir Lomas. “¿Por
qué no pasamos al zoo de Ferrovías?” – sugiere Madariaga. “Ferrovías
no tiene ningún zoo, al contrario, ellos son el ejemplo de lo que todos los demás
debieran hacer” –dice Melisa. “Tampoco
lo tiene Metrovías, pero hasta ahí no más. Basta con ver el cementerio de
coches de subte que es Lynch, tiene un pequeñito zoo” –continua diciendo
Carolina. “¿Nos
queda algo?” –pregunta Cuenca. “No”
–le responde Altamirano. “Sí,
queda uno: TBA” –aclara Pico. “Aaaahhhh!,
TBA, el pulpo...” –dice con risa Lomas. “¡Ja,
ja, ja!!!” –se ríen todas. “TBA
tiene una tanda de GT que hace tiempo y espacio están tiradas en Liniers y que
hace rato NCA les hizo ojo a ellas” –dice Dalceggio. “Apuesto
a que a largo plazo se las va a quedar” –agrega Cuenca. “Se
cae de maduro Cuenca, más que obvio” –responde Pico. “Haciendo
la excepción de una” –acota Sierra de la Ventana. “¿Cuál?”
–pregunta Melisa. “La
9039 Meli” –le responde Carolina. “Melisa,
esa que armaron con piezas de Yoly, de la noche a la mañana salió de estar
radiada a funcar de vuelta” –le contesta Sierra de la Ventana. “¿Viste
Meli que sapo nos hicieron masticar?” –acota Altamirano. “Y
más de una pensaron en digerirlo rápido así no le sentíamos el gusto ¿no?”
–dice Madariaga. “Y...
sí. No quedó otra” –contesta resignada Carolina. “¿Saben
que pasa?: esa es la muestra de cuantas veces a uno lo toman por boludo”
–dice Sevigne.
“Bueno
chicas, esto es tragicómico. Menos mal que la tomamos a gracia...” –dice
Lomas. “Oigan:
¿qué hacemos con Junín?” –pregunta Madariaga. “Después
de todo canta muy bien tango, es para lo único que puede servir” –le
responde Sierra de la Ventana. “¡Qué
siga cantando afuera!” –dijeron entre todas. Lomas se fue, Madariaga partió junto con Cuenca a Retiro, Dalceggio quedó bien gracias en Kilo 4. Junín quedó cantando tango bajo la lluvia afuera de los galpones de Ferrobaires. Melisa y Carolina hicieron noche en Kilo 4. Autor: Valeria Benitez
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