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Café Ferroviario XXVI: Faseando con la
Unidad según Dalceggio Pues
bien, hace tantos como unos pasados largos 11 pirulos atrás, desde que
decidieron que debía quedar aquí, aquí me quedé. Rememorando la historia
–nunca está de más- ví – algunos tuvieron sensaciones – de que lejos de
evolucionar, hemos retrocedido. Algo así como de cada cuatro trancos para
adelante, cinco erán para atrás.
Como
no sé qué es drogarme con la blanca, aprendí otra cosa: esa es fasear, con el
gasoil, claro. Y con mis patrones, la Unidad o como corno se la quiera llamar. Y
así involucionaron. Y Harry Despellotter los concibió y el duque Felipe de Solá
vive en otra galaxia, menos en la Vía Láctea. Si
mal no recuerdo, desempolvé unos decretos del año del tuje, todos llenos de
polvo pero con letras tan chicas cosa que ningún checato vaya a leer lo que se
dictaminó entonces. Pero deduciendo, logré saber qué servicios quedaban en
pie, qué pasaría en el sector local y por el resto la sentencia había sido
cantada por Charly. Ahora pues una cosa: Si Harry fue el que concibió a la
Unidad cabe decir que en el momento que empezó el grandioso tijeretazo era el
vice de la Respública, o sea, la cosa pública. ¿Será que Charly y Harry se
cabrearon de tal suerte que no se pudieron ver más la cara? No lo sé, no soy
Lily Süllos, pero se bajó de la vicepresidencia para tomar bajo sus manos el
ducado de Buenos Aires. Cuando se convirtió en duque inventó esto: la Unidad. Mientras
Charly seguía tijereteando el mapita, a la Buenos Aires llegaron los Vaqueros
del Norte con su lupa examinadora a ver qué esta racionalización se estuviese
haciéndo “bien”. Pero ese tijeretazo era parte de su política
neoliberalista, después nos salía con los cuentos de Perón y Evita, más le
valía que se hiciera un boyito con ellos y se los metiera al bolsillo. Pero
sigamos fumando con la Unidad. Esta Unidad, que yo sepa, la datan de 1993, pero
tengo mis impresiones que empezó a datar de 1992. Los
escudos acompasan su evolución histórica. Para demostrar la modestia, nada
mejor que concebir esa provincia de Buenos Aires con la banderita argentina y
las siglas en negro en la franja blanca. Claro, ese escudo en medio de semejante
locomotora hacía de cuenta que era lo mismo dejar el espacio borrado que
colocarla, nadie la veía, ni menos en la trompa, excepto los vagones, ahí se
mataron un poquito más. Como había que conservar algún rastro nacional, que
mejor que quedar con los mismos colores que FA pero algo cambió en materia
tractiva. Es que las locomotoras dejamos de ser simples números para portar
otra cosa adicional: los apodos, ellos eran de ciudades –en otra empresa
tienen nombres de mujeres- pero mi apodo actual data de hace cortos años. Pero
convengamos que algunas recibieron apodos, porque otras no los conocen ni por
casualidad. Como ese escudito de la provincia ya estaba pasando demasiado de
moda, había que hacer una renovación. Hete aquí que llegó, ya en el siglo
XXI, un rectángulo colorido con la escritura Ferrobaires UEPFP. Bueno, solo
algunas supimos de cambiar nuestro escudo anterior por éste nuevo, porque
algunas no han pasado más allá de la moda del primitivo logo. Digamos que éste
rectángulo estaba bastante bien, dentro de los parámetros normales para luego
aparecer una nueva concepción tan ordinaria como berreta pudiese ser: me
refiero al óvalo con la palabra Ferrobaires en fondo azul y blanco. Menos mal
que solo son pocos quienes deben soportarlo, porque la mitad más uno no pasaron
del logo primitivo, solo algunos supieron del rectángulo y de este óvalo fue
el moño de Carmen de Patagones y de su hermana, la 7902. A no alarmarse, que si
creen que todo quedaba aquí, no, se equivocan, faltaba algo más. No sé quien
habrá sido el autor, pero puedo decir que hay un cuarto logo que por suerte no
llegó a las locomotoras, pero sí lo luce un vagón como la gran exhibición,
me refiero a uno que es la palabra Ferrobaires en forma ascendente y letras ridículas
en negro, no más de verlo más de uno nos preguntamos ¿qué otro engendro más
les queda por inventar? Inspector
Menéndez me pone delante de mi vista un mapa de la provincia de Buenos Aires,
mejor dicho, dos, porque uno data de 1992 y el otro del 2004. Mirando, veo que
lejos de avanzar, se retrocede día a día un poquito más. Es que Cuenca,
Ameghino, Santa Rosa, Pico y otros varios más, como mi hermana Quequén que
hace rato me está preguntando por qué no puede ir a su ciudad, tienen en claro
que con ellos tienen una deuda, claro, la de ser el servicio social de acceso a
poblaciones donde la única defensa es el tren. No sé porqué pero Pico debió
irse al destierro para que no moleste más con el retorno a Pico. Pero a ella la
acompañó Karpik, tranquilamente me preguntó si ella se equivocaba de cuando
ellos tienen como lema “En tren, el tiempo pasa volando” de cuando en tren
el tiempo se convierte en una eternidad. Yo le dije que la segunda opción es la
más acertada. Si de ojos febriles hablo, aquí están, yo sé que esto solo es
un mero papelito para carnavales, seguramente alguno más interesado en los
trenes va a entender o ¿necesitan acaso que iluminados de foros ferroviarios
les parta la cabeza de un hachazo y les tire cabos? Bolívar,
Cobo, Dolores y Sierra me invitaron a Maldonado. Ya ese depósito lo sé de
memoria como la palma de mi mano. Y sí, no hay nada que hacer, no se puede
esperar orden en lo general si adentro de ese taller el desorden abunda.
Entonces Sevigné me lleva a un cuarto todo lleno de olor a grasa, aceite y
desordenado, las telas de las arañas cuelgan de todas partes, ella en algún
sucucho sacó un libro de actas, que más que libro de actas me enteré que allí
estamos asentadas, quienes funcamos, quienes no, quienes están en reparación y
las que están en lista de espera. Sorprendente. Y mientras lo veía, Sevigné
me decía, fulana por esto, mengana por lo otro, sultana por aquello, rememoraba
que la 7928 está en Maldonado luego de haber estado en averiguación de
antecedentes, si falla la memoria, se incendió en el verano con el Cultural.
Que yo sepa, de cuando se incendió, creo que en febrero, de ese entonces a
agosto pasaron algo asó como medio año, 6 meses... a lo mejor dentro de 100 años
saldrá otra vez a circulación y entonces Lanús ríe. Ríe porque sabe que a
ella salir al ruedo le llevó todo ese tiempo. Y entonces para no ser menos, Bolívar
dijo que a lo mejor dentro de 1.000.000 de años volverá a rodar, todas las demás
se rieron. Y Pinamar que estaba de maniobrera sabe demasiado, solo para decir
“Acá se roban hasta el apellido”. Si esa frase es poco, la completó Sierra
de la Ventana “A ellos les cabe cualquier cosa”. La verdad que cuando entro
a develar los motivos de los encierros sorprende. Es entonces cuando termino de
entender a Belén cuando desde Pérez las locomotoras de TBA se la pasan
pidiendo limosna al primero que pasa por delante de ellas, acá no es distinto,
pero el lema es esperar que de algún generoso monedero caiga ese dorado centavo
para salir de vuelta a la vía. Ya
que estaba de gira por el GBA, decidí meter las narices en otro depósito:
aquel que mi hermana Patagones decidiera omitirle una letra, ese llamado
Escalda. Si digo que Maldonado es una mugre, este no se queda atrás. Y tenemos
compañía: Metropolitano, es que a ellos los desalojaron de Temperley y bueno,
acá están. Pero aquí llegué para ver a una hermana mía: la 9074 tirada como
objeto de quien quiera verla al pasar, para llevar encima suyo un pasado bien
pesado. O que te salga a auxiliar el Takraff, menos mal que es de la PBA, peor
sería que hubiese que salir a pedir prestado. Rajé
tan pronto como pude a otro depósito, que más que depósito, es un cementerio
de chatarra. A pocos pasos me fui a Gerli. Es que allí encontré a Madariaga,
Chivilcoy y la 7902. Hacía bastante que no andaba, pero lo más llamativo es
que lejos de convertirse en algo digno va para atrás. Y no se saca ninguna
diferencia con Maldonado. Es que ellas conviven con la chatarra y es parte del
ambiente. Y seguí mi paseo. Decidí
meter las narices en otro depósito llamado Mechita, Mecha, que se yo, algo por
el estilo. Me esperaban Cuenca, Junín y varias más, que hace rato que les
dieron el acta de defunción. Realmente si creía que Maldonado era un desorden,
Escalda una mugre, Gerli un chatarrero este supera todo lo conocido. Cuenca me
consolaba diciendo que no me hiciera drama, que por el momento había
Ferrobestias para convivir por largo tiempo... Bah,
¿y qué me queda por decir cuando a veces me toca meterme en vías
descuajeringadas, mejor dicho, hechas bolsa porque hace años luz que no saben
de una reparación integral?
Ay, ay, este sí que es un verdadero turismo aventura porque no sabes el
momento en que quedas patas para arriba. Es entonces cuando esquivamos ciertos
corredores. Pero como por desgracia nuestros ingenieros son personas con nulo
entendimiento, inteligencia 0, no se puede pedir nada, ni mucho menos se lo
pidamos a unos que se dicen ser los salvavidas de los trenes a nivel nacional,
esos apodados como CNST, y si todo es poquito, Mardel la hizo mejor, pues me
dijo que con todo ese nombrazo se formaba una palabra: Acomodos, porque si bien
los trenes son su platillo principal, por atrás sabemos que nuestro destino
final es algún basurero en José León Suárez. No
sé porque tengo la impresión de ver baobabs caminando en la Unidad. Si yo
faseo, ellos son las mini versiones de Luisito. Es que están con su raíces tan
desarrolladas que sacarlos son un infernal dolor de cabeza y hasta que se
jubilen hemos de convivir con una manga de empleados atorrantes e ignorantes,
nulos si se quiere decir también, que no sirven para atarle los botines a
nadies. Luego nosotras somos un parque motrizado diezmado, si también a
nosotras, bah, a ellos, les cabe cualquier cosa.
Autor Valeria Benitez
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