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Café Ferroviario XLIX: El fin y el inicio de
una nueva historia según Mardel Señoras
y señores: desde que los trenes cayeron bajo la lupa racionalizadora, los
trenes se convirtieron en la excelencia que hace caracterizar a un país del
primer mundo, pues eso es lo que nos quisieron meter en la cabeza nuestros
queridos gobernantes. Que yo sepa, los trenes lejos de ser la excelencia,
pasaron a ser las cosas más automáticas que nunca, donde es más fácil caer
en reparación por reparaciones berretas que por excelencias reparadoras, que es
más simple obtener el rótulo de radiado porque enseguida sos una chatarra
inservible, pero bueno, no me hago drama porque esto es un mal contagioso, como
el incendio sarmientero, ahora devenido en incendio sanmartiniano, porque hay líneas
que parecen estar embrujadas y todo el material que pasa por ellas, retorna a
sus pagos con males tétricos. En fin, todos sostienen el pensamiento de que hay
que ser un ingeniero para informar sobre las cosas que están patas para arriba
pero yo soy una convencida de que para informar que las cosas van bien, bien
prendidas de los pelos no hace falta ser un catedrático en la materia, porque
con un poco de inteligencia y juicio crítico es más que suficiente. Bueno,
basta de palabrerio y pasemos a lo que importa. Bien
sabida y rementada es esa vieja historia que no se deja morir, aquella vez que
cuando la birome del Turco firmara los decretos de racionalización ferroviaria
porque todos decían que había que renovar Ferrocarriles Argentinos. Sí, es
cierto, había que renovar pero la verdad que la renovación se hizo tan bien
que en realidad yo diría que el tiro salió por la culata. En fin, este buen
Turco no estaba solo, sino que venía acompañado de un Cerebro Pelado que no
hace falta decir quien es, porque de solo nombrarlo ya causa retorcijones de
intestinos. En fin, este flor de equipazo hizo las cosas tan bien que nadie de
los que estaban afuera se dieron cuenta de que la cosa venía mal parida desde
el inicio. O sea, graficando, al público le armaron un sapo que el mismo público
se lo masticó y no le sintió el gusto al principio (Porque el gusto amargo sí
se lo sintieron, hay que esperar) pero está todo bien, porque todos estaban de
acuerdo en renovar a Ferrocarriles Argentinos. Y
bueno, uno por uno los ramales fueron renovados: pobre San Martín, ya tan
aquejado por los paros sumado a que los servicios eran de cuarta, completaban el
panorama. Entonces mi pregunta es ¿dónde estaban los ferroviarios tan
eficientes por los cuales pagábamos un sueldo? Ay... que buena pregunta, no lo
sé pero que yo sepa, muchos fueron licenciados. Es que, dicho en gráfico, los
fletaron no por opción, sino por la fuerza, unos mangos y... Y después se
jodieron pero al por mayor. Pero mientras nuestros ferroviarios eran fletados y
ellos resistían haciendo paros que uno no termina de entender, mi pregunta es
¿dónde estaban aquellos que se dicen ser los defensores del obrero? La verdad,
qué les puedo decir... solo sé que quiero pensar que los habrán sobornado
para que se callaran la boca pero sé que durmieron una larga y pesada siesta
mientras había fletamientos masivos. Pero bueno, la birome del Turco a esta
altura ya no era un útil inofensivo, ya se había convertido en un tifón
exterminador. Mientras
que se daban los fletamientos, en alguna mesita de vaya uno a saber que bar (La
cafetería La Strada es imposible porque de ahí las cosas salen despedidas a
todos oídos, cuidado que haya oídos aficionadios porque ahí si la cosa se
pudre en serio) teníamos al Cerebro Pelado firmando papelitos con Marito
Montoto. Bueno, hasta el momento el público no sabía un cuerno de Montoto,
solo supo que un día se cayó del catre y se enteró que el San Martín se había
renovado bajo la tutela Metropolitano. Es que la gente mucho no sospechó, solo
le importaba mejorar su calidad de viaje. Así
como Metropolitano surgió, se encargó de desterrar lo suficiente a
Ferrocarriles Argentinos, que por desgracia, a esta altura, esas palabras ya
sonaban a malas palabras (Aunque ahora no zafan de esa categoría), entonces
algo hizo que se los caracterizara por ser verdaderamente verdes. Así que
locomotoras y vagones pasaron por los galpones para una pintura y ajustes
numerativos. Pero hasta aquí nadie piensa que dentro de muy poquito se iba a
desatar la otra tragedia. Dicen,
los atrevidos que se atreven a todo, a develar aquellos recuerdos del pasado que
no quiere dejar morir, que el parque sanmartiniano se componía de una nutrida
cantidad de ALCO pero alguno logró escabullir hace tiempo y espacio que solo
andaban 7 u 8. Bueno, es que Metropolitano supo resistir a brazo armado sostener
el servicio en esa línea con esa cantidad de locomotoras ALCO y complementado
con alguna que otra locomotora proveniente de la línea Roca. Y cómo supo
resistir tan bien que hasta el día de hoy no bajamos de esa cantidad. ¿Ven que
acá las cosas siempre marchan ataditas con alambres? No
hablé de empleados. Bua... es que mientras muchos eran fletados, otros supieron
resistir los cambios, por eso están más cercanos a ser fósiles bien
petrificados, que resisten todos los cambios en el tiempo, ellos perduran, pero
fueron los mínimos. Se ocuparon de preservar empleados más próximos a
jubilarse que de hacer una renovación generacional, pero algo nuevo empezó a
andar: las mujeres boleteras detrás de las boleterías. Si algo es rescatable
de estos tiempos es que despacio, lentamente y cancino se está perdiendo el
prejuicio de que ser ferroviario es solo cosa de varones, comprobado está que
hay cosas que bien las pueden hacer las mujeres. Como siempre hay hombres a
bordo de los trenes prestando servicio, mi pregunta es ¿por qué no prueban con
mujeres prestando servicio? ¿no serán un poquito más efectivas? Volviendo
al tema, me fui por las ramas, es que ahí el concepto de ética no llegó ni a
palos. Es que empezó a ser cosa muy común salir a servicio y que en medio de
recorrido la locomotora plantara bandera. Pero no era cosa de una vez, ya era
cuestión de a diario y varias veces a diario. Y entonces la línea San Martín
se convirtió en algo trágico, ya estaba bastante incendiada. Pero a no hacerse
problemas, si hacía falta un SOS, presto estuvo el Turco para traer más
locomotoras y poder continuar adelante. Pero una sufrió el Mal Turco: fue
tocada y quemada, fue conducida por el primer mandatario y quemada por choque
y... al galpón. Pero no importa, está todo bien. Mientras
el San Martín era un incendio que despacio empezó a ser imparable, los
periodistas se han llenado la boca hablando de las malas prestaciones y la falta
de control pero el tiempo se fue sucediendo ¿acaso las cosas no vinieron mal
abarajadas de salida? Es que para descubrir la verdad siempre hay que esperar un
largo trecho y ahora verán que es cierto. Y
llegó el momento de recambios. Mientras en Balcarce 50 el Turco dejaba la
herencia bien patas para arriba, Fernando VII se encargó de hacer lo mejor
posible para terminar bien pal carajo. Mientras Fernando VII hacía monerías
ridículas, el incendio sanmartiniano empezó a ser mayormente alimentado por un
nuevo combustible: los paros sindicales. Pero no hay problemas, presto estuvo
alguno para definir a los sindicatos como corruptos por definición. ¿Hace
falta decir la causa? Que bueno que ahora los argentinos abrieron los sesos pero
falta todavía despertar un poquito (Aunque estos cirujas ya despertaron de su
larguísima siesta, haciendo reclamos netamente idiotas). Y
así fue evolucionando San Martín hasta que vino la debacle 02: a todos a afectó
y esto terminó de hacer más imparable el incendio: lo que pasaba era que había
unas locomotoras alquiladas – regalito del Turco, herencia- y como no aparecía
la guitarra para pagar, apareció la mano de la justicia para empezar un largo
encierro en el Patio de Retiro. Y ahí la tragedia se hizo imparable pero
esperemos a un cacho más. Mientras
solo un reducido grupo sabía del encierro, el público ignoraba totalmente que
pasaba en el entretelón de Metropolitano. Solo se sabía que viajar mal
empezaba a ser la nueva tragedia a sumar a este incendio, todos los lugares eran
buenos para viajar, hasta los bastidores de las locomotoras eran sitios para
viajar. Presto estuvo alguno para cazar el teléfono y llamar a la prensa. Era
increíble, de repente todos los medios de la TV presentes y, como no podía ser
de otra forma, salieron todos los chabones de Metropolitano que vaya uno a saber
donde carajo estaban escondidos. Pero atenti: eso solo era el armado de la
escena para la TV, cuando la TV se iba, los chabones hacían chau! Diré
que alguno tuvo las agallas suficientes para encarar al Payaso Fernandito sobre
los desastrosos servicios. Pero como Fernandito es un payaso, más divertido que
el mismísimo Piñón Fijo, que prometiera servicios mejores, siempre era lo
mismo que asociarlo a una promesa electoral, porque como dicen los profesores de
lengua, son sinónimos, yo digo que sí, que son sinónimos pero de la realidad
cotidiana (Algo politiquera ¿no?). Entonces al Payaso Fernandito se le deslizó
por ahí comentar lo de las locomotoras enjauladas. ¿Será que ellas
aplaudieron cuando se enteraron que hasta estaban en boca de toda la TV? Y...
festejar, seguro, porque ahora el encierro ya pasaba las fronteras del
ferrocarril, ya era asunto público y porque no hasta político también. Y
ellas mientras permanecían enjauladas, los mecánicos e ingenieros siempre tenían
la tentación de esperar que la justicia se hiciera la sonsa y ver cuando salían
a salvar las papas del fuego. Pero tan ligero como un suspiro transcurrieron sus
últimos días de encierro que un repente nos llevamos la sorpresa de que
nuestro héroe ferroviario de los mocasines con forma de Pingüino decidió
poner la guitarra para poder apaciguar el incendio. Así como se dijo, apareció
la guitarra y de vuelta a la vía pero Marito y su Iglesias bien gracias. Pero
a pesar de que las enjauladas regresaron al servicio, el incendio continuó tal
cual. Pero ya eran muchas las trastadas las de Metropolitano para decir que los
servicios eran de primera, entonces nuevamente el héroe ferroviario de los
mocasines con forma de Pingüino la emprendió contra Metropolitano solo para
decir “Que se vayan todos”. Cuando esta frase llegó a oídos de los capos,
retumbó tanto que empezaron a armar el argumento perfecto para resistir. Y sí
señores hay que resistir, pero a mano armada y no torcer el brazo bajo ningún
aspecto. Eso sí, mientras por un lado los tenían montados, ya estaban listos
para presentarse como la opción alternativa de una nueva generación de trenes
bajo el nombre de COFEBO solo para... para seguir currando porque los servicios
que se los lleve mandinga. Entre
idas y vueltas de la justicia y que se yo, nuestro héroe ferroviario de los
mocasines con forma de Pingüino ya estaba lo suficientemente harto de aguantar
a esta gentuza. Y cuando Metropolitano vió que el destino era inexorable, como
todos, decidió dejar su sello patente y qué mejor que recordar lo acontecido
últimamente, para pensar solo en que todos hacen exactamente lo mismo. Por
empezar, las ALCO van en picada: una que dejó de circular por un motivo, la
otra por otro y la otra que chocó a una G-22 en Retiro, en tanto que sus
colegas G-22 vinieron del Roca a tapar agujeros pero hay que regresar... aunque
el regreso a A707 fue chocado. Luego,
si nuestro héroe ferroviario de los mocasines con forma de Pingüino había
apaciguado un poco el incendio, Metropolitano se ocupó de hacerlo un poco más
gigante: diagrama de sábado en los horarios de trenes de día de semana. Ahora
¿quién para éste incendio? Esperen que
falta el broche de oro: un paro en reclamo del pago de salarios. Conclusión:
más que incendio sanmartiniano, es un San Juan Sanmartiniano, y... ¿y quién
lo apaga ahora? Acá si que no hay dotaciones de bomberos que valgan. Y
ahora en medio del San Juan Sanmartiniano desembarcó la UGO. Más de uno quiere
saber ¿qué es? Bueno, les digo que es la mezcla de lo bueno con la porquería,
o sea, el rejunte entre Ferrovías, Metrovías y la renombrada Trenes de Buenos
Aires –llamada Transportes de Basuras Acopladas según Truman Capote- que
bueno, entre ellos deben apagar el incendio provisoriamente. Pero como quien
dice, es imposible cambiar todo de la noche a la mañana. Así que lo primero es
poner el ojo en el material tractivo y entonces como es necesario en forma
urgente locomotoras, lo mejor es recurrir a las cargueras con una generosidad
nos presten provisoriamente hasta poder pararnos. Eso sí, Metropolitano todavía
está bien arraigado, porque de los trenes no se fue, aunque de los boletos ya
los fueron. Por eso, Silvina y una de NCA ya empezaron a ir y venir en medio del
incendio sanmartiniano. ¿Maela Itatí no la ligara en tercer lugar? Autor: Valeria Benitez
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