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Café Ferroviario XLIII: Mecánico Karpik y el sueño de una noche de veranoAaaahhhh!
Cada día siento que mi país, el país donde vivo y convivo, es el mejor de
todos, porque en verdad cada día que va pasando en nuestro calendario
gregoriano, se descubren nuevas cositas pero sé que quedan una multiplicidad más
de cosas por continuar descubriendo, pues por eso es que entendí que nuestros
trenes no generan placer en nuestros gobernantes, sino son más bien el sueño
de una noche de verano. Como
siempre hay gente que ya a esta altura está catalogada como Chicle, pues anda
en boca de todos y nadie lo traga, de estos hay de sobra. Pero no hay problemas,
siempre está el mejor entre la porquería misma y sino vean a América Latina
Logística: si mal no me falla la memoria, a esta buena gente ya estaban por
piantarlos, por eso empezó a sonar la palabra “Apocalipsis, jinetes
brasileros que huyen despavoridos”, que saben cómo terminar de reventar
locomotoras como ALCO’s y alguna que otra que quede por ahí porque por suerte
estuvo la grandiosa mano de alguno que alcanzó a decir que el IFO era el
culpable de esta tragedia, también se supo que gracias a su torpeza de siempre
y algo de inoperancia también, lejos de poder auxiliar al Gran Capitán es el
Gran Capitán el auxilio de ellos y ya está contratado desde hace rato y
largo... Por ende, son empresas, mentalidad empresaria así que ALL sea la mejor
empresa de cargas para unos, para otros es la mejor pesadilla argenta vista jamás
en la realidad. Pero
hay otras pesadillas argentas: el renombrado TMS en el San Martín que por esa
bendita y adorada ineficiencia política y burrocrática de la justicia, hizo
que en todo ese ir y venir de trajines, pudiese pasar por soda caústica todas
sus culpas y quedar blanquitos y relucientes para demostrar que “acá está
todo en orden” pero bien se sabe que acá en éste país todo es posible: y es
entonces cuando cada día se hace bien patente lo que Patagones dijera hace
tiempo atrás “Los sucios desinfectan” y que mejor que sucios y sucios, para
luego continuar trabajando con la otra mugre del recuerdo de la que fuera alguna
vez UEPFP para saber de la nueva mugre llamada COFEBO. Yo entendí que más que
COFEBO, esto es una MUFEBO, o sea, MUgre de FErrogarcha BOnaerense. Es que
quienes no lo entendieron, Ferrobaires se fue a los caños nomás y a partir de
ahora en adelante, los servicios van a ser de primera, ténganme fe, vamos a
salir a flote todo el parque motorizado diezmado, nuestras vías conocerán una
arreglo integral y super moderno y entonces se terminará de una buena vez por
todas la Edad de la Piedra Tallada para seguir luego en la Edad de la Piedra
Pulida. ¿Vieron que seguimos en el Paleolítico? Yo
sé que hubo una vocecita indiscreta que chifló que el presi de la COFEBO anda
por un foro de aficionados. ¿Será verdad? No lo sé, pero el moderador sugiere
que lo consulten allí pero me temo a que si en ese foro llegan a conocer qué
estoy diciendo ahora me pasan por el soplete, y por las malas lenguas, como es
visto que en los foros se agarran de los pelos, Argerich o algo por el estilo,
tiene su bronca y entonces dialogar con él es como preguntarle al Payaso
Fernandito acerca del calamitoso estado de los trenes del San Martín. ¿Conclusión?
5-mentarios. Pero
no todo acaba aquí. Hay otra pesadilla tan argenta como TMS pero llamada TBA,
en los papeles figura “Trenes de Buenos Aires” pero en la realidad son
“Transportes de Basuras Acopladas” y si hay dudas, vayan a ver a Truman
Capote en Polvorín pues él tiene la mejor lupa para esta gente y entonces les
justificará con mucha ciencia la realidad del nombre de TBA. Con nuestra TV,
hay temas que cuando no venden, no se los comenta ni ahí y en este caso, estos
temas venden pero no es el momento de vender: para eso estoy y les digo que según
fórmulas de alguna física cuántica perdida por ahí, cada vez que hay
accidentes hay que oprimir el interruptor de energía y el pasajero, más de uno
le debe pasar, termina siendo el boludo que pagó el boleto hasta un destino que
luego la concesionaria lo cagó porque el servicio no lo pueden hacer llegar
hasta más allá de la inundación. Pero ese no es el único inconveniente: es
que por desgracia, hay gente que hace rato se cagó en los servicios locales, y
sin ir tan lejos está más claro que el caso de Lobos con unos cuatro o cinco
trenes locos a diario hace malabares de todo tipo y los trenes de larga
distancia son los cubre-boquetes de viajes nocturnos o de idas directas a Buenos
Aires. Y queda otro más que se caga en TBA: Mercedes. Es que Luján importa un
bledo si está bien aprovisionadita de trenes, a Mercedes a algún tren que
otro, pero no es tan dramática la situación como en Lobos, así que es como me
dijo Bragado alguna vez “Siempre hay un alguien que está peor que otro”. “Que
viejas historias se oculten aquí ya son todo un deporte por excelencia
–recuerda Vidal- porque tal vez alguna vez si podré pisar por algún taller
es porque ya la Unidad pende de un hilito que ya se corta”. “Y
basta con recordar al Viejo de Arriba que decía que a los tibios los vomitaba
Dios, que dijo que no se hacía filantropía con los capitales públicos” –
dice Dalceggio. “Cuantos
recuerdos... sí, cuantos...” – dice Pico pensativa. “Un
día en los trenes...” – dice Bragado. “Dílo,
es que hay ciertos que no lo saben, lo ignoran” – le dice Vidal. “Son
las cinco de la mañana y aterrizo en una estación donde es un hervidero de
gente. Entonces –dice Bragado- entonces llega el tren un poco completito, la
gente por suerte se empuja para subir y hasta se comprime para poder todos
viajar en ese tren porque esperar al que sigue hay que esperar unas dos horas.
Así empieza el infierno de un pobre pasajero que a diario lo martirizan pero a
los cinco kilómetros la locomotora planta bandera porque está tan mal
arreglada que hace rato denotaba que necesitaba una urgente ida por los
talleres. Entonces los pasajeros se toman un poco de soda y deciden esperar el
auxilio que tarda una hora y cuarto en llegar porque justo dio la casualidad de
que a la vía principal la estaba obstruyendo un tren descarrilado que tardaron
otro tanto en volverlo a la vía. Cuando el auxilio llega, los pobres pasajeros
miran cómo pasan los coches por la ruta y siguen viaje. Al llegar en las
estaciones sucesivas el tren de pasajeros ya no es tren, ya es directamente un
tren de hacienda, donde el pasajero no es pasajero, es ganado, o es más simple
decir que también se parece a viajar como una sardina enlatada. Como la
temperatura va en aumento, también va en aumento la presión del sudor y nunca
falta aquel que tiene un pedo zaino que lo despide simplemente con la baranda
que tiene. Finalmente luego de no sé cuantas horas el tren llega a destino pero
el martirio no acaba aquí. Es que hay que seguir la lucha en el subte y es otro
tanto. Lo peor es cuando ya directamente, el pasajero como sardina enlatada, ya
tiene que empezar la mañana aguantando olores de todo tipo, como el sudor que
sumado al calor hay otros olores, como nunca falta aquel mugriento que nunca se
baña o los típicos olores de baño...” “¿Olores...?”
– pregunta un tanto ida Carolina. “Que
pregunta idiota Carolina” – le dice Flor. “Hagan
la suma del meo y los soruyos” – la remata Patagones. “Da
un total algo así como baranda cloacal” – dice Pico. “Como
si el verano los tufos fuesen de olor a frutilla” – dice Mardel. “Morfate
una fugazeta y tomate un tetra, o elegí comer un poco de sushi” – les dice
Menéndez. “Es
como si me desayunara con jugo de ajo, mato a Dios y María Santísima” –
dice Dalceggio. “Los
jugos gástricos los llegas hasta en el aliento que despides cuando dices
“Hasta mañana”” – dice Mardel. “Se
supone que se debe haber hecho bien la digestión” – acota Sierra. “¿Te
parece? Hay algunos que hay que ayudarlos a realizar la digestión” – dice
Bragado. “Por
ejemplo...” – dice Carolina. “Los
funcionarios, los sindicos, los payasos, los aladinos, el turrerio que dirige
los trenes...” – responde Bragado. “Habalndo
del turrerio, veamos al Gato Manco” – sugiere A915. “Na,
¿pa qué? Es como que me vengan a decir que vayamos a ver al Santuario de la
Corrupción” – le dice Vidal a A915. “No
se olviden... no se olviden...” – dice Menéndez. De
veras que cuantas veces repetidas tengo pesadillas. Hay otra pesadilla generada
en estos últimos tiempos y es una tratada sobre intercambio de material. Es que
hay veces en que hay que hacer un pequeños retoquecitos y qué mejor que entre
manos lo saben. Hay varias que saben de destierros temporarios para retornar de
nuevo a sus hogares, así empezamos Pico y yo con FEPSA, para luego seguirla
9032 y 9039 para por otros momentos ligarla Maribel y alguna otra ALCO perdida
por allí. Es que también supo que es esa receta Lomas de Zamora y A601... bah,
receta o, mejor dicho, un mal recuerdo de una típica tragedia metropolitana
diaria porque los incendios están los 365 días del año. Pero
los síndicos y otros son una pesadilla en la almohada de los ferroviarios y en
nuestros galpones también. Bien sabemos que los talleres se guarda toda la
basura rodante para que no se la vea circular porque bien se sabe que no es
conveniente que lo vea el público. Pero diré que en los talleres se oculta
todo el turrerío posible, es más, son el reducto perfecto para retener
ferroviarios ignorantes que tienen más de inmoralidad que de ética y cerebros
grises, en sus cabecitas les revolotean pajaritos que les traen ideas non santas
y así se enrarece el ambiente... Bah, el ambiente ya está enrarecido y no
quiero seguir dando más letra con esto porque me da vergüenza ajena. Volviendo
a los síndicos, dije que son el turrerío porque esta buena gente sí sabe cómo
hacer para que las cuentas salgan bien redonditas, para que los actarios estén
perfectos pero no me preocupo: vamos rumbo directo a ser la próxima YPF, no sé
si por ahí vendra otra vez Calitos y nos pondrá en la Bolsa a vender acciones
ferroviarias y les aseguro que esta vez si vamos a cagar fuego para siempre. No
hay que precoparse Si
creen que las pesadillas son solamente de funcionarios y que se yo, yo conozco
también pesadillas que provienen de otros depósitos, que nada tienen que ver
con las empresas, sino que son de instituciones donde están atrincherados los
aficionados. Por eso mismo, diré que tengo un atroz encanto especial por mis
vecinos de Escalda. Pues bien, ellos se hicieron su fama a la suya, a la
Ferroclub Argentino: cosa argenta, saben cómo espantar cierta gente y cómo
cansar a otro tanto también, son el típico “más de lo mismo” que bien
sabe cómo resistir los cambios, por eso es que la Comisión Directiva por no
largar la batuta se ganó merecidamente el apodo de Baranda, hacen cosas bien
irrisorias que por esa razón se los catalogó como un grupito adolescente que
hace lo que quiere, como quiere y cuando quiere, adolece de cualquier capacidad
y por ende, tienen su propio CD, ceden ante todo, el IGJ, el ONABE, la CNRT...
Pero tienen su hinchada especialmente instalada en Lynch, un reducto perfecto de
la anarquía ferrófila para dividir y luego reinar. ¿Ética? No, eso no existe
en su diccionario. Hace tiempo y espacio Monte Caseros le preguntó a Loretta si
algún día se logrará el sueño de un verdadero museo rodante y Loretta le
sugirió que hay que hacer el casting de vuelta. No todo termina aquí, sino que
hay otros que tienen lo suyo, lo que pasa es que no hacen tanto ruido como
Ferroclub. Es que en el ambiente ferromodelista no aprendieron todavía el
concepto de ceder y un poco más Donato Álvarez ve desaparecer de su playa
AFBA, por una discusión tonta. Pero la perfección no existe en ninguna parte,
“son todos cortaditos por la misma tijera” me dijo hace tiempo Cibriano y
que bueno, porque nadie se atrevió a contar el entretelón de Polvorín. Es que
en todas partes sucede que ante las grandes ocasiones todos aparecen para
figurar y después se desaparecen por un largo tiempito y es el problema que
parece ser una cosa crónica el asunto de venir a prestar servicio. “Ellos por
lo menos pueden elegir venir o no, a nosotros no nos preguntan si queremos salir
o no, a nosotros nos sacan y punto, sin importarles tres pepinos si estamos
haciendo boludeces o durmiendo la siesta” me contó una vez Pepito un día que
tuvo que salir desganado. Ante todo esto es preferible ser independiente, porque
lo ventajoso de esto es que te puedes enterar de todo y con todo a la redonda. Autor: Valeria Benitez
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