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Café
Ferroviario VIII: Argentina, qué país... “El
que aún no se haya dado cuenta de que en este maravilloso país tenemos la fiel
capacidad de hacer boludeces sin utilidad alguna, esta es una, un perfecto
ejemplo” – le dice Bragado a Remedios de Escalada. “Por
supuesto que no hay dudas... yo te invito a que vayas a Kilo 4 y veas mis
acuarelas... verás personajes recontra conocidísimos” –le responde
Remedios. “¿Del
ámbito ferroviario no?” –pregunta Bragado. “Y
algo más que eso” – responde Remedios. “Ahora
hay algo que me retuerce la mente...” –dice Bragado. “Desembucha
no más” –le dice Remedios. “Eso
de la Trinchera...” –dice Bragado. “No
sé que quieren hacer allí” – le dice Remedios. En
ese momento llega Vega. “¿Que tal chicas?” –pregunta. “Ahí...”
–dice un poco cabizbaja Bragado. “¿Qué
psicofármaco te tomastes ahora para estar con ese ánimo?” –le dice Vega a
Bragado. “Algo
de la Trinchera o que se yo...” –responde Remedios. “Vos
Bragado sigues siendo la misma idiota de siempre. ¿Te crees que lo piensen
llevar a cabo?” –le dice Vega. “Y...
el GCBA nos desalojó de Caballito para hacer no sé qué obra pero bien
gracias” –dice Bragado. “Caballito...
basurero de nadie de un lado y del otro un mugroso terreno al divino botón...”
–dice Vega. Llegan
Dolores y Pico. “¿podemos sumarnos al café?” –preguntan las dos. “Acá
están todas invitadas...” –dice Bragado. “Todas
no” – dice Pico. “¿Ah
no? ¿y quién entonces?” – pregunta Bragado. “Junín
y la 9039” – responde resueltamente Pico. “¿Por?”
–pregunta Bragado. “Junín
por comportamiento pésimo y 9039 no figura en la lista directamente” –
responde Pico. “Pero
volviendo... eso de la Trinchera que te atemoriza” – dice Vega. “Dejá
de hacerte mala sangre Bragado. ¿Te crees que lo vayan a hacer?” – dice
Dolores. “A
lo mejor sí, a lo mejor no. Nunca se sabe” –contesta con incertidumbre
Bragado. “¿Me
pueden explicar para qué quieren tapar la Trinchera?” – pregunta Pico. “Pues
vé a Bolívar 1 y si tienes suerte, pregúntale a Ibarra” – responde Vega. “Más
o menos lo mismo que tratar de tener una entrevista con K” – dice Remedios. “¿Alguna
sabe cuál es el costo de este techamiento?” – pregunta Pico. “Por
lo que me dijo Menéndez, unos $ 19.000.000?” – dice Vega. Pico
y Dolores se miran. Bragado mira con cara de resignada... “$
19.000.000 dijistes ¿no?” – pregunta Remedios. “Si,
¿por?” –responde Vega. “¿No
habrá otra cosa más necesaria en qué gastar esa guita?” – pregunta
Remedios. “Mira
Remedios –se apura a responder Dolores- buena pregunta la tuya. Te voy a hacer
un cuento, que más que cuento, es cierto. Me lo contó Karpik hace como cuatro
años atrás. ¿Vistes ese mástil que hay detrás de la Casa Rosada?”. “¿El
grueso? Si.” – responde Remedios. “Bueno,
ese mástil grueso se construyó en la era de Menem y su construcción salió 6
millones de dólares” – cuenta Dolores. “¡6
millones de dólares!” – exclama Vega. “Sí,
y lo construyó porque un día fue a México y lo vió. ¿quieren saber la
frutilla de la torta?” –dice Dolores.
“Dale,
ya que estamos en el baile...” – dice Bragado. “La
frutilla de la torta es que está hecho con estructura antisísmica” –
concluye el cuento Dolores. “Pregunto:
¿para qué queremos un mástil con estructura antisísmica en Buenos Aires si
no hay sismos?” –pregunta Remedios. “La
misma pregunta cabría para lo de la Trinchera” –contesta Pico. “Mira
Pico, el mástil antisísmico es algo netamente inútil y la Trinchera tapada es
otro tanto. Pero bueno, así somos...” – contesta Vega. “¿Y
para qué quieren tapar la Trinchera?” – pregunta Dolores. “Aparentemente
para espacios verdes. Pero ya dije que fueras a Bolívar 1” – le responde
Vega. “Pero
veamos una diferencia: al mástil lo construyeron, a la Trinchera no la taparon
todavía” – dice Pico. “Buena
observación Pico. Aún nos podemos salvar” –dice Bragado. “Aparte...
si taparan la Trinchera los trenes parecerían subterráneos, creo, no sé, que
alguno me corrija, pero no sería algo peligroso en cuanto a la acumulación de
gases tóxicos” – plantea Dolores. “¿Pues
en qué sentido lo preguntas?” – le pregunta Bragado a Dolores. “En
el sentido que los trenes diesel despiden gases tóxicos y eso al estar tapado
no habría oxigenación del aire, entonces se estaría respirando aire
contaminado y eso no creo que haga muy bien a la salud” – aclara Dolores. “Mira,
los subterráneos andan bajo tierra pero hasta ahora la gente no se ha muerto
por andar en ellos” –dice Bragado. “No
bolú, esto es peor. Los subtes son eléctricos y acá hay trenes eléctricos y
otros, como nosotras, que funcamos a base de combustible. ¿Cahastes?” –dice
Dolores. “Ah...
preguntale a los de Geenpeace” – dice Pico. “Conclusión: esta es Argentina, el país de las inutilidades o de las cosas con poco uso” – concluye Bragado. Autor: Valeria Benitez
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